Bahía Blanca rindió un emotivo tributo a Juan Carlos Cobián en el Café Miravalles
El tango, antes de convertirse en esa postal de exportación que hoy recorre las capitales del mundo, fue otra cosa. Fue un murmullo clandestino en una esquina de barrio, el aroma denso de la madera crujiente y ese eco metálico de vasos chocando en la penumbra de un mostrador. Este sábado 30 de mayo, a partir de las 19:30 horas, las paredes gastadas, sabias y profundamente bahienses del histórico Café Miravalles se vistieron de gala. No fue un evento más; fue un ritual de estricta justicia poética: el regreso espiritual de Juan Carlos Cobián a la ciudad que acunó su infancia y selló, para siempre, su destino musical. El pretexto —si es que se le puede llamar así a un acto de amor a la cultura— fue el ya tradicional ciclo cultural Bahía Blanca No Olvida, que en esta oportunidad presentó el espectáculo didáctico-musical «Nostalgias». El título no fue una elección al azar. Fue la invocación directa a la melancolía y a la vanguardia de un hombre que, con sus dedos hamacándose sobre el ...